Monday, February 9, 2009

Una voz feminista en el Foro Social Mundial

Por Patricia Karina Vergara Sánchez

Soy lesbiana y soy feminista, soy madre de una niña, soy gorda, soy morena, soy pobre, estudie Ciencias de la Comunicación, pero constantemente estoy desempleada por haber elegido inconformarme cuando hay injusticias y por causa de estos ojos míos que se dan cuenta y de esta boca mía que no sabe como callar.

Me invitaron a hablar desde esta forma en que yo miro y hago el feminismo, que por supuesto no es única ni hablo a nombre de todas las feministas. Nada más la forma mía, que es una forma radical porque no cedo, no renuncio y sigo preguntando neciamente, a pesar de que para el día de hoy decirse feminista, en ciertos lugares y ciertos espacios significa ser estigmatizada, señalada e incluso negada, hasta, por participantes de los propios movimientos sociales. Es por ello que agradezco mucho el que me permitan estar aquí y compartir un poco de cómo yo entiendo la necesidad urgente del feminismo como filosofía política que cuestiona el orden establecido en el mundo.

Es necesario comenzar por denunciar que en el orden mundial, el mencionar a la categoría política mujeres, significa nombrar a un sector de la población cuya característica común es –al haber nacido con vulva- el estar sujetas a modelos impuestos desde el poder patriarcal que nos obligan al servicio y a la sujeción. NO HAGAS, NO DIGAS, NO VAYAS, NO PIENSES. Nos vuelven ajenas a nosotras mismas con tal de que sirvamos al sistema ideológico, cultural y económico hoy existentes.

Esta enajenación ocurre cotidiana y sistemáticamente y desde ángulos diversos: Desde la sutileza en que visten por ejemplo, de rosa, encajes y listones la maternidad, como una obligatoriedad social. Hasta aquellos modelos irreales y designados por la visión del otro en donde somos las musas, las abnegadas, las caritativas, las putas, la modelo anoréxica del comercial, o las santas. Cualquier caricatura, menos sencillamente humanas. El estímulo a la competencia y falta de solidaridad entre nosotras desde pequeñas, desde concursar por quién es estéticamente más aceptable, quién la más lista, quién la más atenta, quién la más…, impidiendo la unión entre nosotras, desarticulándonos desde el principio como aliadas políticas. Ya sabemos, aquellas que buscan romper estos modelos establecidos padecen desde la sanción social, el escarnio público, a formas de coerción devastadoras: Violencia física, sicológica y de Estado.

Si a la opresión patriarcal ya expuesta, sumamos la opresión impuesta desde el capitalismo. Sistema de producción al cual somos hoy las mujeres indispensables por ser no sólo la mano de obra más barata, y con menor acceso real a prestaciones laborales. También, por sostener la economía toda con el trabajo doméstico no asalariado y con la reproducción en nuestros hogares de los mismos valores y formas de vida impuestos por este sistema, que por ello hoy nos inunda de sus campañas y encuentros religiosos en “pro de la familia occidentalizada, heterosexual, blanca y católica”. Además, de ser parte indispensable en el ejercicio de continuidad de la mercantilización como consumidoras, pero también como producto de consumo, desde exponer nuestros cuerpos y sexualidades como imágenes rentables en los puestos de revistas, hasta el negociar con nuestra tortura y muerte en los medios electrónicos, transmitida en video e Internet. Otro gran negocio resultado del capitalismo salvaje, en donde las mujeres somos un producto de diversión, asesinato, consumo y desechable.

La suma de la opresión desde el patriarcado y la opresión desde el capitalismo, más los racismos, xenofobia, heterosexismo, y tantas otras formas de odio, ha dado por resultado que las mujeres seamos el sector de la población con mayor índice de analfabetismo, muerte por causas prevenibles y con el menor acceso a los servicios de salud; educación básica y profesional, justicia, trabajo remunerado, vivienda digna, libre elección sobre el cuerpo, alimentación suficiente, libertad de expresión y de denuncia. Factores todos que nos llevan a una realidad inocultable: Hoy en México, y en el mundo, la pobreza es femenina.

Pienso, entonces que nuestra lucha particular y frontal es contra estos primos hermanos que cobijan a los poderosos en lo ideológico y en lo económico. Habría que decir, entonces:

No al patriarcado. No al Capitalismo.

Sí a las luchas antisistémicas.

Sí a las luchas contra todas las formas de opresión.

Para que estas luchas sean eficaces, quiero insistir en señalar dos velos impuestos que es necesario constantemente rasgar:

Primero: podemos recordar como el sistema opresor ha gastado cantidades incontables de propaganda y recursos denostando una y otra vez las propuestas revolucionarias ya sean socialistas, trotskistas, libertarias, comunistas, ecologistas, sindicalistas, por la tierra, campesinas, por los presos y desaparecidos políticos, por mencionar algunas. La criminalización. Buscando infundir temor y rechazo en la población, fomentando la ignorancia, creando franca oposición, e infiltrando detractores en las filas a fin de entorpecer los avances de estas propuestas. Así, también, se ha buscado desinformar sobre el término feminista.

El feminismo no es aquel mito impuesto desde el temor patriarcal a una reflexión que lo amenaza, en donde se difunde falsamente que se trata del odio hacia los hombres o del sueño de dominio de las mujeres. Feminismo: es un cuestionamiento a todos los elementos que sostienen la opresión y una búsqueda por derrumbar las formas de dominación. Propuesta trasformadora, civilizatoria, que atañe tanto a unas como a otros.

Así pues, hablar de feminismo desde las mujeres e invitar a la reflexión y toma de responsabilidad que toca a los hombres en la perpetuación de formas de dominio es hacer un planteamiento revolucionario que no amenaza a las izquierdas y movimientos sociales, por el contrario, hace mella en el ejercicio de los poderosos y por eso tiemblan. Un sistema de producción, económico, político distinto como algunos proponen no haría diferencia para nosotras si nos permitimos quedarnos bajo el tapete o para luego.

Segundo: Denuncio aquí hoy, la falsedad de aquel discurso que plantea que las mujeres hemos alcanzado nuestra liberación con discursos engañosos "sobre el género y equidad". Por el contrario las necesidades del sistema de producción de mano de obra barata, han elaborado más precisa y disfrazada nuestra sujeción, sustentándose en el doble discurso patriarcal y moralino religioso.

Quiero reconocer que si bien han ocurrido logros para las mujeres, en áreas diversas de lo público y de lo privado, estos no han sido gratuitos, si no que han costado las luchas y las vidas de muchas compañeras y que todavía no es suficiente. Tres o cuatro mujeres en puestos de poder, cuotas políticas partidarias o discursos que no sirven más que para que las tecnócratas de género cobren salarios en euros por contabilizar a cuántas de nosotras han violentado y asesinado cada año, son los paliativos que se dan a las luchas ya mencionadas, disfrazando servicios asistenciales como logros políticos. Que el gobierno abra una lechería, dos guarderías o insuficientes vagones del metro para uso de mujeres, no hace más que justificar el sistema. Sin embargo, lo necesario es que las mujeres seamos libres del sistema mismo.

. ¿Cómo podemos las mujeres construir otro mundo cuando estamos viviendo las consecuencias del capitalismo más salvaje?

Podemos comenzar por intentarlo. Cuestionar el mundo actual de hecho y de palabra. ORGANIZACIÓN. Por ejemplo, dejar de pedir autorización a los estados para decidir sobre nuestros cuerpos y apropiarnos de ellos. Es posible, organizadas y con la solidaridad de hombres y mujeres trabajadores en salud, que ya están haciéndolo, para temas de irrupción voluntaria del embarazo, inseminación voluntaria, anticoncepción y salud sexual. Organizadas, desafiar a los sistemas agresivos de producción de alimentos y reapropiarnos de la producción de hortalizas en casa, reutilización solidaria de ropa combatiendo los estándares de moda, intercambio justo, en donde se exija la retribución adecuada por los aportes de nosotras, las mujeres. Organizándonos para negarnos en conjunto a hacer cualquier labor doméstica: las labores domésticas se hacen entre todos y todas o no se hacen. Solas: Ni un plato sucio más.

Darnos la oportunidad de organizarnos en espacios propios y preguntarnos y acordar y hacer estrategias entre nosotras. Organizarnos en espacios donde las mujeres nos reconozcamos entre mujeres, sin otra mirada más que la nuestra. Sin permiso ni autorización. Aún cuando a algunos hombres les cause escozor y les indisponga el no poder intervenir ni tutelar en nuestros haceres. Aún cuando algunas compañeras se sientan culpables por unas horas de mirar para sí, dejando de lado su alianza ancestral y patriarcal con el hombre que comparten cama. Porque hay, también hombres, que hacen espacio de respeto y se alegran de saber que hay compañeras construyendo a modo propio y porque hay mujeres que se alegran de no sentir el peso de la mirada ajena y pueden hablar con la libertad de la complicidad. Porque encontrarnos desde este cuerpo sexuado femenino, y pensar una propuesta de mundo que no responda obligatoriamente a los binarismos occidentales hombre-mujer, bueno-malo blanco-negro. Inventar desde otra lógica. Es una apuesta posible. Reconocerme en la otra, amorosa, rebelde, contestataria, y decir esta eres tú y tú y yo somos: nosotras

También, ejemplificando: cuando participemos en espacios mixtos, negarnos, por principio básico y político a repartir volantes, cumplir comisiones, barrer el local y acomodar las sillas, mientras el macho líder se lleva las palmas. Cuestionar quién cuida a la niñez mientras se hace el activismo. El cuidado de los niños y niñas no es un problema de las madres que participan en un colectivo, es una responsabilidad de todo el colectivo, tan importante de resolver como cualquier otro punto político que permita llevar a cabo o no acciones.

Tantas acciones que parecen pequeñas y están haciendo grande la resistencia y la transformación.

Finalmente, acompañarnos en la denuncia y en la acción en contra de todas las formas de violencia. Porque, en efecto, el que agrede a una, nos agrede a todas y todas estamos sedientas de justicia.

Hay quienes me llaman feminista, con un dejo de miedo, con un dejo de burla, con incredulidad.

Yo, me nombro feminista con alegría, con libertad, con la certeza de que nosotras tenemos en nuestras manos el mundo que no sólo es posible, si no que estamos haciendo nacer.

Saturday, January 31, 2009

L de Lesbiana(s)



Por ÁNGEL MANUEL AMARO QUINTAS (Coordinador de Universitari@s Progresistas y miembro del Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad de Alicante).

FEMINISMO, IDENTIDAD Y GÉNERO

Uno de los movimientos sociales más importantes del Estado es el de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB). Las movilizaciones en el día del orgullo evidencian su fuerza; y sus encuentros estatales, las diferencias internas que lo atraviesan. Aportamos un texto sobre algunas de las tensiones que lo conforman.

Una lesbiana, mujer homosexual presentada frecuentemente como compañera de ‘la lucha gay’, es en la sociedad actual, y concretamente en el movimiento ‘gay’, casi como un ente que pasa desapercibido en este supuesto camino de ‘liberación sexual e identitaria’. Trata de dejar huella e impronta en un terreno hostil como el de la liberación homosexual, pero diversos elementos se lo ponen difícil (lesbofobia gay, han leído bien). Como un hilillo de voz temeroso que reivindica su libertad e independencia militante detrás de la estructura del movimiento LGTB, las lesbianas hartas de que otros hablen por ellas parece que día tras día se organizan y militan de manera intensa, independiente y al margen de sus compañeros originarios de lucha.

Para vertebrar un discurso lésbico independiente, visible y con lenguaje propio, deberemos en primer lugar asegurarnos de que percibimos en la lesbiana una mujer lesbiana, y no simplemente una lesbiana. Porque no hay derechos de las lesbianas si no existen y se garantizan previamente los derechos de todas las mujeres. La lucha de las lesbianas debería estar inserta en la praxis feminista (deseable) de una manera clara y rotunda. La homofobia en sus vertientes masculina y femenina no es en absoluto parecida. La lesbofobia, homofobia ejercida contra las mujeres lesbianas, es claramente distinta a la homofobia, ejercida contra los varones gays. La discriminación de las lesbianas es doble, por mujer y por lesbiana, siendo el componente ‘mujer’ decisivo en este tipo de homofobia. Son les-ionadas.

Las lesbianas son, frecuentemente, según informes de la ILGA -International Lesbian and Gay Association-, víctimas de acoso sexual en los centros de trabajo (sin contar la invisibilidad laboral), discriminadas en los centros de salud –heterocentrismo ginecológico– y educativos, añadiendo a todo esto la discriminación que en una sociedad sexista y machista como la actual sufre toda mujer por el simple hecho de ser mujer.

¿Os imagináis la situación discriminatoria que puede llegar a sufrir una mujer, lesbiana, anciana, campesina, viuda, prostituta, sin estudios, minusválida, de color, indígena, mutilada genitalmente y pobre?

Las gafas lilas feministas parecen ser la mejor herramienta para apreciar este tipo específico de discriminación que es tan parecida a la que sufren las mujeres heterosexuales, el machismo. Las lesbianas son vulnerables a un tipo de acoso, pobreza y marginación (económica, social) al que no son los varones gays. Las lesbianas, al igual que el resto de las mujeres, están enmarcadas dentro de un sistema económico-productivo en el que los varones perciben una remuneración superior a la de las mujeres ante el mismo trabajo desempeñado, ellas cargan todavía con las tareas domésticas, existe violencia machista y decenas de asesinadas. Perduran binarismos de género que caen sobre la espalda de la lesbiana como un dique de hormigón; existe, por tanto, el heterocentrismo/ sexismo/normativo.

El sistema patriarcal afecta lógicamente también a los varones gays (reproducción social, socialización sexista), pero de distinta manera que a las mujeres lesbianas (doble vertiente discriminatoria).

REFERENTES LÉSBICOS

La existencia de referentes sociales –de aquellas mujeres que construyen una identidad lésbica visible sin temor a represalias– es necesaria en una sociedad heterosexista en la que todavía el ser lesbiana es motivo de rechazo social. Estamos ante un proceso que se retroalimenta a sí mismo; si no existen referentes, las lesbianas seguirán apreciando un contexto hostil no propicio para el desarrollo de (auto)identidad/es sexual/ es, y mientras este contexto heteronormativo siga en vigencia, no se llevará a cabo ‘la explosión del armario lésbico’ y, por tanto, cre-acción de referentes liberadores.

Las adolescentes lesbianas, aunque en numerosas ocasiones no son conscientes, habitan hábitats inhabitables. Resisten en espacios no construidos por ellas (falocracia), se limitan a ser sujetos pasivos junto con el resto de mujeres. El socioespacio habitado es inhóspito y ajeno a las lesbianas.

Porque la mayor lesbofobia es la invisibilidad. El lesbianismo en las adolescentes, las inmigrantes, las ancianas y las transexuales femeninas es un tabú aún mayor. Las reglas- marco están perfectamente dispuestas en el metadiscurso: sólo se percibe la construcción lésbica como un proceso identitario de mujeres occidentales, blancas, de clase media y cosmopolitas.

La construcción de referentes visibles no consiste únicamente en cierta ‘liberación’ mediática-festiva reducida en numerosas ocasiones a manifestaciones esporádicas o a declarar tal año ‘el año de las lesbianas’, semejando el calendario chino. La visibilidad lésbica es diaria, tiene nombre y sufre en carne propia la marginación y los estereotipos heterosexistas. Y no debe ser motivo de proyectos liberadores nada ambiciosos y localistas. Se debe garantizar la existencia de un marco social propicio para la liberacción lésbica intra-intergeneracional e interétnica.

Por esta razón, se requiere una visibilidad mayor que la actual en todos los campos de la vida cotidiana. Visibilidad familiar (por más que le pese a algunos jueces), visibilidad identitaria, visibilidad intergeneracional.

Pornografía heterosexista

La pornografía comercial-individualista, mercantilización cosificada de prácticas coitales, que no sexualeseróticas, cuenta desde su comienzo con un sujeto objetivado de lo más suculento para el ojo del buen varón heterosexual: la mujer. El cuerpo de las mujeres, estigmatizado históricamente en lo referente a la sexualidad, fue resumido en cuatro opciones: monja, virgen, puta-ninfómana y estirada-frígida. Semejante cosificación de la sexualidad femenina ha sido fecunda en el sustrato idio-cultural de nuestra/s sociedad/ es. La ligazón entre sexo, falo, penetración y fecundación se ha traducido en un fenómeno claramente predecible: la inexistencia discursivo-política del sujeto lésbico. Por tanto, ‘el sexo lésbico’ es apreciado bajo una óptica falocrática- penetradora que se resume en la comercialización de coito/pornografía distorsionada.

Esta visión sesgada de la/s sexualidad/ es lésbica/s hace perdurable en el tiempo dos mitos: el primero define el sexo lésbico como morb-vicioso e incompleto (ausencia de falo). Y el segundo entiende que las prácticas sexuales lésbicas deben ir orientadas hacia la satisfacción eyaculadora del varón heterosexual (tríos).

La pseudo pornografía que se consume hoy en día es uno de los mayores atentados contra la identidad lésbica que se pueden cometer: la dependencia extrema de las relaciones lésbicas respecto al varón. Se viola en todos los sentidos un ámbito en el que el falo no es bien recibido. Por esta razón se impone por la fuerza el gran falo del machito de turno, ya que no asume ser repudiado como bio órgano penetrador.

En este acercamiento sintéticoaprehensivo a la esfera-marco de la lesbianidad, no tardamos en descubrir cómo la lesbofobia y la heteronormatividad constriñen a las lesbianas como en la Edad Media los ajustados corsés de las mujeres de la nobleza enderezaban la columna y desdibujaban los senos de cuerpos invisibles con el fin de no reconocer la existencia de un cuerpo femenino independiente, diverso y (auto)construido. En el caso de las lesbianas, el objetivo es les-ionar estructuralmente la identidad sexual-corporal-social con el fin de mermar todo su potencial liberador-emancipador.


Sunday, January 11, 2009

Ejerciendo la sexualidad con los padres a cuestas

Una producción bien realizada, en la que desde una perspectiva bien actual, la conquista vía internet, un joven pretende realizarse como homosexual.

El protagonista, en una historia que se anuncia reiterativa, lleva a su cita no sólo su deseo, sino también toda una historia social, cultural y, sobre todo, familiar, que le impide -como a muchos otros gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e incluso heterosexuales- realizarse a sí mismo como sujeto plenamente sexuado y sexual.

(ag magazine)



Sunday, December 21, 2008

Feliz Navidad!!


Un mensaje de fin de año debe estar lleno de ideas positivas, pero también de una buena dosis de realidad. A veces nos gusta cerrar los ojos y pensar que en esta época todo es felicidad y buenos deseos. La mala noticia es que lamentablemente no es así para tod@s, pero la buena es que esos deseos pueden hacerse realidad.

Si deseamos un mundo mejor, podemos lograrlo; si deseamos menos violencia y más amor y respeto, también. Si queremos un planeta con más aire limpio, áreas verdes, especies animales y vegetales, aún podemos revertir el deterioro. Tan sólo es cosa de desearlo y poner manos a la obra.

Los deseos no se satisfacen por arte de magia, se trabaja para hacerlos realidad.


Thursday, November 20, 2008

UN MUNDO AL REVÉS


-Vengo por lo del anuncio, señora.
-Bien-dice la jefe de personal-. Siéntese.
¿Cómo se llama usted?
-Bernardo...
-¿Señor o señorito?
-Señor.
-Déme su nombre completo.
-Bernardo Delgado, señor de Pérez.
-Debo decirle, señor de Perez que,
actualmente, a nuestra direcci6n no le gusta
emplear varones casados. En el departa-
mento de la señora Moreno, para el cual
nosotros contratamos al personal, hay varias
personas de baja por paternidad. Es legítimo
que las parejas jóvenes deseen tener niños
-nuestra empresa, que fabrica ropa de
bebé, les anima a tener hijos-,pero el
absentismo de los futuros padres y de los
padres jóvenes constituye un duro handicap
para la marcha de un negocio.
-Lo comprendo, señora, pero ya tenemos
dos niños y no quiero más. Además
-el señor de Perez se ruboriza y habla en
voz baja-,tomo la píldora.
-Bien, en ese caso sigamos. ¿Qué
estudios tiene usted?
-Tengo el certificado escolar y el primer
grado de formacion profesional de
administrativo. Me habría gustado terminar el
bachillerato, pero en mi família éramos cuatro
y mis padres dieron prioridad a las chicas,
lo que es muy normal. Tengo una hermana
coronela y otra mecánica.
-¿En qué ha trabajado usted últimamente?
-Básicamente he hecho sustituciones,
ya que me permitía ocuparme de los niños
mientras eran pequeños.
-¿Qué profesión desempeña su esposa?
-Es jefa de obras de una empresa de
construcciones metálicas. Pero está
estudiando ingenieria, ya que en un
futuro tendrá que sustituir a su madre,
que es la que creó el negocio.
-Volviendo a usted. ¿Cuáles son sus
pretensiones?
-Pues...
-Evidentemente con un puesto de trabajo
como el de su esposa y con sus perspectivas
de futuro, usted deseará un sueldo
de complemento. Unos duros para gastos
personales, como todo varón desea tener,
para sus caprichos, sus trajes. Le ofrecemos
42.000 pesetas para empezar, una
paga extra y una prima de asiduidad. Fíjese
en este punto, señor de Pérez, la asiduidad
es absolutamente indispensable en todos
los puestos. Ha sido necesario que nuestra
directora crease esta prima para animar al
personal a no faltar por tonterías. Hemos
conseguido disminuir el absentismo masculino
a la mitad; sin embargo, hay señores
que faltan con el pretexto de que el niño
tose o que hay una huelga en la escuela.
¿Cuántos años tienen sus hijos?
-La niña seis y el niño cuatro. Los dos
van a clase y los recojo por la tarde cuando
salgo del trabajo, antes de hacer la compra.
-Y si se ponen enfermos, ¿tiene usted
algo previsto?
-Su abuelo puede cuidarlos. Vive cerca.
-Muy bien, gracias, señor de Pérez. Ya
le comunicaremos nuestra respuesta dentro
de unos días.
El señor de Pérez salió de la oficina lleno
de esperanza. La jefa de personal se fijó en
él al marcharse. Tenia las piernas cortas, la
espalda un poco encorvada y apenas tenía
cabello. "La señora Moreno detesta los calvos",
recordó la responsable de la contratación.
Y, además, le había dicho: "Más bien
uno alto, rubio, con buena presencia y soltero".
Y la señora Moreno será la directora
del grupo el año próximo.
Bernardo Delgado, señor de Pérez, recibió
tres días más tarde una carta que
empezaba diciendo: "Lamentamos...".

France de Lagarde

LE MONDE, 28-29 septiembre 1975
(texto recogido por Enriqueta García
y Aguas Vivas Català)

Saturday, October 25, 2008


Agencia EFE

Santa Cruz de Tenerife.- La profesora de Técnicas del Mensaje Periodístico y de Comunicación Especializada de la Universidad de Málaga Elena Blanco advierte del "preocupante" aumento de publicidad "totalmente sexista" dirigida a los niños, que sufren "un bombardeo" de anuncios con una clara discriminación de roles.

(EFE)

La profesora de Técnicas del Mensaje Periodístico y de Comunicación Especializada de la Universidad de Málaga, Elena Blanco, advierte del "preocupante" aumento de publicidad "totalmente sexista" dirigida a los niños.

Elena Blanco afirma, en una entrevista a Efe, que la publicidad que menos le preocupa es "la provocadora y evidente", como un anuncio de la firma Dolce y Gabanna en el que aparecían varios hombres encima de una modelo tendida en el suelo, y que fue retirada ante las críticas de diversas instituciones.

Esa es una publicidad "que indigna y que hay que combatir", pero también opina Elena Blanco que muchos publicistas hacen este tipo de anuncios deliberadamente porque saben que va a haber un escándalo y los institutos en defensa de la mujer "van a poner el grito en el cielo".

Sin embargo, prosigue, hay "un bombardeo infantil de publicidad totalmente sexista" que se percibe especialmente en Navidad, pues cada año aumenta el porcentaje de anuncios que llevan a la separación de roles entre sexos.

Hace años hubo "un esfuerzo" para que esta separación no fuera evidente, pero actualmente se vuelve a una publicidad infantil en la que los niños juegan con juguetes de creatividad, como los mecanos, y las niñas con muñecas, añade la profesora.

A esta publicidad se añaden los anuncios dirigidos a la mujer en los que se la ve utilizando electrodomésticos y productos del hogar, y que inculcan de nuevo la vuelta a los valores tradicionales.

Un anuncio en el que una mujer pone la merienda a los niños "tiene un efecto subliminal" pero "no hay elementos legales para prohibirlo", explica Blanco, quien aboga por establecer medidas entre todos los organismos que velan por la imagen de la mujer y desarrollar en este aspecto la ley orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

A su juicio, debe desarrollarse esta normativa en lo referente a la educación en valores de igualdad, pues se ha centrado en tratar a las víctimas de la violencia machista pero no se ha hecho prácticamente nada en cuanto al aprendizaje de los niños.

Blanco, que participó en Tenerife en unas Jornadas Regionales sobre Medios de Comunicación y Violencia de Género organizadas por el Instituto Canario de la Mujer y la Universidad de La Laguna, alerta sobre la incidencia de la publicidad sexista en el comportamiento infantil.

"Los niños se ven bombardeados con mensajes que no se perciben explícitamente como discriminatorios y además ellos no saben discernir, igual que las personas adultas sin formación", precisa.

Se trata de una situación que necesita otra vez "de cierta acción de protesta" porque la sociedad "se ha relajado mucho y queda muchísimo por hacer" en el terreno de la igualdad, advierte la profesora.

El problema es que las leyes "no sustituyen a los valores culturales" y la que regula la publicidad es "básicamente mercantil", pues no trata sobre los derechos de las personas que reciben los mensajes publicitarios, lo que reivindican los colectivos feministas.

En su opinión, estos colectivos deberían además ponerse de acuerdo para solicitar que las disposiciones "que ya hay sean eficaces", como el autocontrol en los contenidos audiovisuales en el horario infantil no sólo en lo referente a los programas, sino a la publicidad.

Al respecto, señala que el consejo audiovisual en Francia tiene poder sancionador si una televisión "se extralimita", y puede incluso retirarle la concesión.

Además, en un porcentaje "muy elevado" las consumidoras de productivos publicitarios no son mujeres que asuman el problema de la discriminación como algo grave, pues conservan unos valores tradicionales y se sienten culpables si trabajan, ya que piensan que han abandonado a sus hijos.

Ante esta situación los publicistas diseñan campañas "agresivas" que bordean la línea de lo que es aceptable, puntualiza Elena Blanco.

También advierte sobre "el paso atrás tremendo" que suponen los llamados "culebrones" televisivos, que inicialmente encontraron el rechazo de las feministas y que las televisiones han vuelto a emitir ante el éxito de audiencia.


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los niños--> es una pena que la señora Blanco (o la persona que redactó el artículo) no se haya dado cuenta de que ella misma es la que empieza separando roles y haciendo distinciones de género al decir "los niños" (como usted bien dice aún hay ciertas discriminaciones que no se ven muy graves, provacadas sin duda por el pasado y sus "valores tradicionales", pero es no es excusa para dejar de luchar por ellas: el lenguaje refleja el pensamiento humano y si no lo utilizamos como herramienta para la igualdad... seguirá habiendo sexismo, porque el lenguaje no está sólo en la tele o en la publicidad, está en cada palabra mal usada sea escrita o pronunciada y sin un lenguaje justo... el fin de las desigualdades no es posible).
los publicistas--> no sé si ha sido intencionado o no, no sé si lo ha puesto en masculino porque
se está refiriendo a un caso concreto en el que son hombres los que han diseñado determinado anuncio injusto, porque quiere criticar el hecho de que l@s verdadero@s responsables de esto son l@s publicistas y la mayoría son hombres (y esto influye) o simplemente ha vuelto a caer en el error de olvidar la igualdad en el lenguaje.
los culebrones--> usted dice que l@s publicistas muchas veces parecen jugar en la cuerda floja (que no acaba de romperse por falta de una buena ley o de su eficaz aplicación), sin embargo usted en el último párrafo tampoco deja muy claro su opinión. ¿debo entender que lo que pretende decir es que l@s feministas nos hemos relajado (o dejado nuestra condición a un lado) para atontarnos con simples culebrones? ¿en ese éxito de audiencia se supone que usted incluye a l@s feministas? (y sí, pongo l@s feministas, porque si queremos ser just@s con el lenguaje debemos serlo al milímetro... y con que haya un solo hombre (que haberlos hailos) feminista... se le debe tener en cuenta, no cree usted?)

POR UNA PUBLICIDAD PARA TOD@S